Otro mundo (Número 827)


Limítrofes tu pueblo con el mío,

me pongo a esperarte

en la piedra de la entrada

donde pone tu nombre,

con la ilusión,

de que vendrás a verme.

Mi alma rota,

¡a pedazos!

se debate entre la vida y la muerte.

Los ciervecitos,

no han dejado de pasar,

entre los árboles

más alejados,

de este lugar.

El sol sigue como una velita

a punto de apagarse

y, la tempestad de mi alma,

cada vez más grande.

No sé si tú vendrás

a amarme,

¡mis ilusiones no han muerto!

Me he puesto el vestido

que tanto te gusta,

recogido a un lado,

el de aquel estampado profundo

que te hace temblar,

con el que parezco estar,

en otro mundo.

Y, ese mundo,

¡acabo de pisarlo!

¡en vida!

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.