Necesito silencio en mi vida,
tan poderoso,
entre otros tantos estados.
¡Don silencio!
llanero y solitario,
para mi caminar, errado,
en el revuelo de dunas,
de postrados carroñeros,
¡lo que he oído en este mundo!
¡lo que he visto en mi caminar!
¡en mi mente! ¡presente!
Sueños premonitorios,
de unos actos locos,
de una noria de feria,
¡vueltas! ¡más vueltas!
¡en la misma miseria!
Mi perro, junto a mí,
tranquilo,
para enseñarme, su lealtad.
Él, protector,
de tantas penas de mi vida,
de mis cambios,
él, no se ha dado cuenta.
Él, mira, mi alma,
no, mi borrachera.
Y, con su mirada,
desdoblez de sus andanzas
y de las mías,
la vejez, nos va llegando.
Él me ve como antes,
no me echa nada en cara,
al contrario,
me tiene en un pedestal,
como siempre.
Y, por mi físico apagado,
él, no me abandona
como tantos otros,
¡lujuriosos!
¡deseos de perfección física!
Mi perro,
sigue siendo, mi perro.
¿Cómo será el alma de mi perro?
necesito silencio para verlo:
¡noble cual blancura sideral!
¡oro puro! ¡magistral!
¡excelencia natural!
¡silencio! ¡silencio!
al lado de mi perro,
¡silencio!
😘😘😘😘
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