Aquí esperando,
sin prisa, sin pausa,
con el ruido,
de una desvergonzada
dando gritos,
en este espacio reducido,
chillando, desesperada.
Necesito una droga
que me calme,
¡que tensión más grande!
en este habitáculo tan pequeño,
horroroso.
No soporto más
estas voces estridentes,
que se instalan en mi cabeza;
me hieren
como dardo punzante.
Y, sigue sin parar,
dale que te dale,
pega que te pega.
Calla por favor,
¡qué nervios!
No percibe
lo mal que me siento.
Me va a enfadar,
salto por dentro.
Y ¿qué le digo?
¿chillo yo también?
¡qué mal momento!

Deja un comentario