Y así seguiré;
escribiendo por ti,
escribiendo para ti,
por años que pasen,
yo pienso en ti.
Tu presencia,
me pone nerviosa.
Tu voz,
me da bestiales sacudidas,
arde mi sangre,
feroz mi hambre.
Tu mirada,
me da aventuras,
mi cuerpo salta,
descubro la Antlántida.
Y al amanecer,
impresiones en mi corazón,
a tu vera hasta que muera,
no me salto esta barrera.
Yo te quiero,
vida mía,
te compones de alegrías,
me llenas con bulerías…
Sigue con tu picardía,
sacias mi vida,
compones mis versos,
avituallas mi cuerpo,
tú batallas en mi templo,
esculpes mi vida.
Te entrego mi alma,
donde estés,
amor de mi corazón,
yo ardo contigo,
tú, mi mejor sino.
Te inventaré en mi muerte,
a solas con mi destino.
Y te llevaré a mi vera,
filántropos,
a nuestra manera.

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