¡Estoy viva! (Número 388)


¡Aprieta! ¡Afloja!

¡Un poco más!

¡Tira para allá!

¡Sí! ¡Así queda bien!

¡Ya! ¡Para la cama!

¡Vamos todos!

Y, una voz femenina,

dice:

– yo, en la cabeza,

– un, dos, tres… ¡ya está!

Despierto de mi operación,

¡qué bien!

Y, estas palabras,

brotan de mis labios:

-¡qué bien!

-¡estoy viva!

-¡no he muerto!

-¡viva Dios!

-¡vivan los médicos!

-¡gracias!

-¡muchas gracias!