Calma, calma,
cierra tus ojos,
sin vuelo, que se detenga
el despertar de tus canciones,
sinceras con el anhelo de tu cambio.
Entras en la espléndida luz
de tu corral donde, sin vencedores
ni vencidos,
estarás, al menos, unos días,
en unas filas,
donde no importa
ser de derechas o de izquierdas;
nadie te va a preguntar
tu ideología social.
Mientras te intervienen
eso no va a importar.
Calma, calma,
todo tiene su tiempo,
todo tiene su sentido,
similitud con la gracia de la vida
que te premiará,
en la estratosfera celeste
con un caluroso aplauso,
cuando te suba,
volátil, hacia arriba
y, tú, vivas…mucho más.

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