al amor,
tu voz.
Con tus palabras,
pones el color rojo
en mi vida, yo, tu diva.
Pones el color verde,
la esperanza de tenerte.
Pones el color celeste,
el oxígeno latente.
Y, con la fragua
de tus colores,
me llega tu voz y tu risa,
con caudales
de tu alegría, simple canto
a nuestra película del querer,
mixtura gratificante,
tu amor inimaginable,
tu amor engrandecido,
cariño mío, «takat «
(el poder).
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