Y, a través de los cerezos en flor,

se me aparece

la sutil silueta de tu corazón.

Y viene armado

con el trino de algunos pájaros

y, con el olor,

de un aterciopelado tulipán,

que nace dentro de ti

y hermosea para mí.

Y te acercas,

para que yo te vea,

como un pavo real,

luciendo todo tu poderío.

Y,  en un grito,  yo te digo

amor mío. 

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