Corazón armado (Número 178)


Y, a través de los cerezos en flor,

se me aparece

la sutil silueta de tu corazón.

Viene armado,

con el trino de algunos pájaros

y, con el olor,

de un aterciopelado tulipán,

que nace dentro de ti.

Hermoseas para mí,

te acercas,

para que yo te vea,

como un pavo real,

luciendo,

todo tu poderío.

Y, en un grito, yo te digo:

¡amor mío!