Racismo (Número 174)


Y tienen, algunos blancos,

aires de superioridad,

someten ranciamente

al «hombre de color»

¡qué daño a su integridad!

Y, con abusos a diario,

rajan su corazón

y sus carnes… a pedazos,

¡qué mala mentalidad!

Hombres que se creen

amos del planeta tierra.

Hombres capaces

de adueñarse de todo.

Hombres poderosos

marcados por la avaricia,

capaces de maltratar

la esencia de otro ser

y, sólo, por una piel

de un color distinto a él.

Y malos tintes en su corazón.

Y veneno repele su alma,

sin respeto al ser humano,

al contrario, lo denigran.

Y eso aquí en la tierra.

Y, en los cielos,

ante los ojos del Creador

todo cambia de color,

allí la vara de medir,

la misma, no importa,

para nada, la piel.

Dios no es racista,

¡que no! ¡que no!

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