Infinito en mi alma,
negocio, conmigo misma,
la calma de mi cuerpo,
engreído monumento
en el espacio intangible
de una soledad permisiva
que me sube hasta los altares
más fructíferos de mi mente,
atareada, en cosas imponentes
filtreando, en deseos grandilocuentes
que hacen expandir, esta mente,
suavemente, hasta lo irreconocible
de mi cuerpo, aún, presente
y, cansado, de tanta gente.
poemasdemercedes.com
Deja un comentario