Intrincado manierismo,
portentoso desclasismo,
¿quién pudiera estrenarse?
sé que esto pasaba,
en un punto, entre la vida y la muerte,
lo presentía, en mis contactos,
junto a los dictados estrechos.
Destrozos de un duro percance,
deslizado, entre el río y el mar,
frescura en cualquier lugar,
fusión de tu presencia en mi ser,
con la luz de tu presagio,
el mar, la luna y el sol
al unísono del corazón,
sin tormentos hasta múltiples lugares,
imperiosa manía la mía,
con talante de luz en nosotros,
hasta lo hondo de tu rubor asfixiante,
carrusel de colores cuando, los duendes,
pasean entre tú y yo…
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