Bruces de lodo
contaminado,
todo un lento caminar en el aire sinusal, prende la pena,
implausible despertar,
inquietante lugar, asombros de nubes oscuras,cada vez,
más negras, el miedo mutilante dentro de cada carne.
Impétigo cielo, sin deseos de sutiles historias de amor. Aquí las penas son otras, las desgracias no van al desván,
el trueno, cimbombante, viene y va.
La luna puntera encima de la ciudad, las máquinas con hambre, almas ciegas sordas, quizás,
luego, más tarde, puertas que abren solas, sin los pomos de las tuercas sonoras, el ambiente acojona, la tétrica noche, fantasmal,
el cielo aquí no es celeste,
el sol se oscurece,
las pequeñas voces son sólo llantos en medio de la soledad…
Mercedes Luque Navarro
poemasdemercedes.com
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