Al lado del bosque,
en lo profundo de tu norte,
en el descanso de tu pecho, agrantio de un misterio,
con las damas de la noche,
con la fragancia dulce
de tus excesos, penetrantes,
en mis adentros,
con las ligaduras
de un velo que recorre
mi cuerpo, abierto,
al mundo de la frescura,
con los besos que se dan
y se quedaron,
para siempre, dentro,
muy dentro,
sin caídas, por los patios
de la vida, con las flores
de Córdoba en mayo, sujetando, nuestro amor,
algo puntual,
en los atardeceres,
de nuestras termas,
en las similitudes de nuestros abrazos,
cosas de una noche
que nos desgarra.
Los cuartos, en horas,
con amor profundo, nato,
con amor que corre
como los caballos,
al galope,
con cunas de algoritmos incautados,
con las fluctuaciones,
de un alegre día.
Y, nuestros actos,
con el sabor de la pureza en los labios.
Y, nos contestaron, horizontes,
repletos de geranios.
Mercedes Luque Navarro
poemasdemercedes.com
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