Y, esta marea,
hace que yo me embarque
y respire suave,
en este pálido arenal,
cerca de Marbella.
Magia con corales,
duendes danzarines,
amigos míos.
Estrellas en las hojas,
masajes en mi corazón,
cual savia en una selva.
Fauna marina,
semejante,
a un esbelto sueño de sirenas.
Y, con tu espíritu de santo,
rayos y centellas,
vienes a contarme,
cual gallos madrugadores,
que me llevas en tu corazón
al reino del sol,
juntos,
con la fugaz tangente,
de ondeantes estrellas nocturnas,
que se han ido, de este mundo,
para nacer en un nuevo lugar,
con sabor a mar,
sin dudas, inigualable.
Y, con las garras de tu corazón,
allí, te entregarás;
tus ojos…
me dicen la verdad.

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