Ya en quirófano,
buenos días,
¡cuánta gente reunida!
Mi anestesista me dice:
mira hacia el otro lado,
voy a ponerte un líquido,
huele raro,
con tu asma, te molesta.
Después, una mascarilla,
en mi nariz, en mi boca.
Y adiós,
no recuerdo nada más.
Un día en mi vida perdido
o ganado,
me dará más vida,
todo o nada.
Cuando despierte
celebraré mi victoria,
estaré viva.
Y, entre sueños,
escucho:
aprieta un poco más,
tira hacia allá.
Ya estoy operada
y estoy viva,
¡qué bien!
Estoy viva,
¡viva Dios y vivan los médicos!

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