Escalinata de mi vida (Número 152)


Cubro con naranjas

la escalinata de mi vida.

Las coloco, una a una,

para disfrutar de mi ascenso

¡qué belleza más sencilla!

Y las miro mil veces

sorprendida.

Algunas, en racimos,

otras, entre el verde

y el amarillo.

Y, todas, me dan alegría,

¡continúa mi gran subida!

por ello, caigo rendida.

Solo necesito…

¡la sencillez de la vida!