Todo, nada (Número 733)

¡Nada de nada! Tú, dices, que me amas, ¡todo de todo! Por tus ojos, por esa turbia neblina, culpable de estar conmigo, percibo, que ¡nada de nada! Ya, no lo disimulas, tantas veces te he visto, ¡no hay engaño que valga! ¡Nada de nada! Lo sé, después, de mirar tu cara. No te pierdas, entre … Continuar leyendo Todo, nada (Número 733)