Ayuda (Número 382)

Pues, esta pena mía, contigo, la desahogo. Mi corazón, casi muerto, no se repone del todo, ¡vagabundo por las noches! ¡lobo solitario! ¡vítores sin piedad! ¡sufrimiento elevado, en mi pecho, desesperado! ¡No cojo el sueño! ¡Lloro desconsolada! ¡Ayúdame amor mío! ¡No me abandones por este camino! ¡Me he perdido por callejones oscuros! ¡Dame tu mano! … Continuar leyendo Ayuda (Número 382)