Un guiño (Número 233)

Vertido celestial de tu cauce dentro de mí. Tus caricias, en mi piel, delicadamente, posees mi templo interior. Solo tú, me conoces, solo tú, con el tallo, de tu lustrada flor, tomas, en cada margen de mi vida, mi candela inmortal, ante la bestialidad de la tierra, que me da palmadas, con pasos gigantes. Y, … Continuar leyendo Un guiño (Número 233)