Y, con singulares caminos, tú y yo, muy parecidos, hermanos, me atrevo a decir, siempre y cuando, en tu mente, no lo adornes con la furia, con la venganza, de un llanto anclado a tus espaldas y sentencies, un lugar inacabado, para tu ser que, hoy, se entrega a mi cuerpo, con esta copa de … Continuar leyendo A la cima (Número 225)
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