Pues limpia la arena de tu camino y, la claridad, sin duda, llegará. Limpia esa arena, con tus propias fuerzas, la luz, te alumbrará. Y, con tu capacidad, ¡ilumina tu camino! ¡no pares ni un momento! ¡cierra tus ojos! ¡qué claridad! ¡tan sutil! ¡tan escueta! Y escucha a los perros, ¡no ladran! ¡te hablan! Y … Continuar leyendo Patea (Número 214)
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