Estivales doncellas, protectoras de mi carne, encuestas a mi perdón por la tremenda visión que poseen de mi corrupción. Y se imponen ante todo lo superfluo que me invade. Y, cada vez, más arraigadas por mi relatividad mundana. Y, así, golpean, suavemente, en mi frente para recomponerme con fe, en la castidad de mi vida, … Continuar leyendo Anaconda (Número 57)
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo