Caminante (Número 401)

Triunfo contigo a mi lado,

con la coletilla de un enjambre

que llena mi alma,

con este poema de amor,

para ser mejor.

Y, si el dolor asoma a mi puerta,

yo triunfo contigo,

con tu presencia

que rasga, en mi alma,

cual una guitarra flamenca

y así me camelas.

Puede que me ciegue mi dolor

y no vea las buenas yerbas

más, mi alma, me abre

el camino de un poema.

Y triunfo contigo

pues, las palabras de tus versos,

para mí, fuego y arena.

Y, con mi semblante de poeta,

triunfo, triunfo.

Y llego a ver la luna grande,

la luna llena

Y el sol del sur,

el sol dorado,

Y el atardecer de Cádiz,

el atardecer bandolero,

Y el amanecer gaditano,

el amanecer suculento.

Y la noche pálida,

en el firmamento,

que se me abre a mis tormentos.

Y, cada noche,

cuando cruzo las puertas

de mis poemas

y cuando me entrego a la lectura,

tan tranquila de mis tristezas,

yo sonrío,

pues sé, que sobreviviré

ante todas estas pruebas

que soslayan mi alma.

Y te lo cuento, antes de ser,

perdedora de los planes

de una locura

que se metió en mi vida.

Y, hoy, sostengo en mis manos,

encima de mis hombros,

una copa de vida

porque yo he vencido

a lo malo del destino.

Y lucho y lucho

y por eso…sobrevivo.

2 comentarios sobre “Caminante (Número 401)

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