Acuéstate a mi vera, tú, recreo de mis penas. ¡Qué bonita la vida, al amanecer, junto a tu candela! Me miro en el mar de tus ojos, en la profundidad, de tu mirada secreta, océano persa, en la Babilonia de tu harén, virtuosa procesión, de verdes con azules celestiales, inmersos, en tu hastío, desde ayer. … Continuar leyendo Por ti (Número 392)
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