Mímica (Número 50)


Y si no te veo,
amor mío,
plácido reposas
como marsupial
dentro de mi alma
que te mima
hasta en la noche.
Tu felicidad, sin reproche,
en la dulce morada
de mis sueños,
en la salida brava
de mis madrugadas.
Pero…¡ay de mí!
con tu mirada sideral,
con tu mímica
de hombre sagaz.
Contigo, mi electricidad,
reaparece.
Pero…¡ay de mí!
cuando llegas
con tu elixir;
trastocas todo mi ser,
ya no soy yo,
me convierto
en una verdad
insaciable,
con cambios
en todo mi cuerpo,
de la cabeza
a los pies
y viceversa.
Y, mis cambios
mutantes, en aumento
porque te tengo a mi vera.
Y solo, un roce tuyo,
me transporta
al paraíso del amor.
Y, con esta efervescencia,
mi energía
se va hacia ti.
Y percibo, también,
con calor,
como la tuya
se acerca a mí.
Y, un gran círculo,
interminable,
se forma entre tú y yo,
mi amor,
¡ay de mí!

Fotografía pexels




A %d blogueros les gusta esto: