Desamor

Olivar (Número 18)

Parálisis

en mi cuerpo,

mi mente con su vapor,

sigue allí,  contigo,

en el extremo

de aquella mesa,

enorme;

esa mesa

en la que tú

mirabas mis ojos,

fijamente,

para decirme

que tu amor. . .

se acabó.

Yo,  perdida,

sin control

de mi dolor.

Y, esta pena,

ocupa todo mi ser,

nada siento

en esta selva;

mis carnes,

inmóviles,

yacientes

por tu desamor

Y, ahora,

prefiero mirar

estos olivos

que me llevan

a otro cielo,

abierto sólo  para mí

por todos las diosas

olivareras  de mi selva.

 

 

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